
Elegy


Sinopsis
El profesor David Keplesh está acostumbrado a seducir a alumnas que quieren buscar experiencias nuevas, pero huye del compromiso. Cuando conoce a la joven Consuela Castillo se da cuenta, sin embargo, de que esa belleza puede ser su perdición. Una vez que Consuela se convierte en su amante, Keplesh empieza a verla como algo más que un objeto de deseo, llegando a replantearse todas sus ideas. Los celos terminan por apartarla de él, pero dos años después Consuela vuelve con una petición inesperada.
La directora española Isabel Coixet se embarca en una aventura plenamente americana con "Elegy", la adaptación de la novela "El Animal Moribundo" escrita por el Premio Pulitzer, Philip Roth. La película, como el libro, es un drama romántico de gran intensidad erótica que nos muestra la difícil relación entre un prestigioso profesor y su joven alumna. Tras la tragedia de "Mi vida sin mí" y el profundo romance de "La vida secreta de las palabras", Coixet habla del tiempo, del poder de la belleza y de la realidad humana más allá del sexo o el amor.
El reparto está encabezado por Penélope Cruz que, tras ser nominada a un Oscar por "Volver", ha decidido dejar de lado las grandes producciones para probar suerte con papeles más independientes dentro de la industria americana. A su lado, el veterano Ben Kingsley, que ha intervenido en películas como "El triunfo del amor", "El caso Slevin" y "La última legión". Próximamente le veremos en "Transsiberian" junto a otro español, Eduardo Noriega. El plantel de actores secundarios es de auténtico lujo e incluye los nombres de Dennis Hopper (Estafadores), Peter Sarsgaard (Kinsey) y Patricia Clarkson (Buenas noches, y buena suerte).
Críticas
Crítica por
La diferencia entre una gran adaptación y una llanamente tolerable radica en el margen potencial de mimesis entre el imaginario y el campo semántico del autor de la novela y la sensibilidad, por afinidad espiritual o semejante, del director/directora a la hora de cristalizar las palabras en imágenes. Por eso pasa "Elegy" por ser una adaptación tan limpia, tan intensa, por eso, por el calibre de la mimesis, por la comunión semiperfecta entre obsesiones, por la habilitación, mérito de Coixet, de un espacio común tan extenso entre el romanticismo tortuoso y desencantado de Philip Roth y el emotivismo límite y herido de Coixet. "Elegy" viene a ser un diálogo entre autores, un coloquio orgánico entre palabras e imágenes resultante no ya de la privilegiada asimilación y relectura del universo Roth, sino de metabolización del mismo fruto de una exégesis intelectual, sí, y, sobre todo, sentimental. Coixet se apodera así del hábitat otoñal de "El animal moribundo" (la obra objeto de reescritura cinematográfica) y lo hace suyo, lo desentraña con la pasión templada del que sabe haber encontrado la horma de su zapato.
"Elegy", como "Mi vida sin mí" o "La vida secreta de las palabras" camina por el agudo filo de la navaja, en el límite mismo entre la emoción en apnea y el sentimentalismo innoble, pero como casi siempre la directora catalana es capaz de sujetar la onda expansiva del relato, de moldearlo para que no se desborde. En ese sentido "Elegy" es, probablemente junto a "Mi vida sin mí" la mejor película de Coixet hasta la fecha, la más equilibrada. Quizá porque ambas se posan en la distancia de un material ajeno, de una novela (y no, ojo, porque Coixet sea en absoluto una mediocre constructora de narrativas originales, bien al contrario) que exige cierta perspectiva en la reelaboración, quizá por la natural querencia de la directora a la arbolada emocional, sus adaptaciones llegan donde no llegaron aún sus guiones originales. Y es que "Elegy" es un salto en el tiempo de quince años. La obra de Roth bien podría ser la proyección natural (y cinematográfica) de Coixet una vez rebasado el meridiano de la madurez, una vez conquistada la destreza para atemperar las pasiones. Por eso colisionamos en su última película con una Coixet extraordinariamente madura, proverbial gestora del tempo narrativo, lúcida retratista de interiores minusválidos, los de un animal moribundo herido de muerte por la añoranza de la juventud y la belleza que esta esconde, consumido por el inexorable tránsito del tiempo, necesitado de un ritual de autoafirmación del ego sexual que desemboca en historia de amor puro y trágico, atemporal e idílico.
"Elegy" es Roth, pero también Coixet cien por cien. Y he ahí la clave de su hermosa musicalidad, la clave de una adaptación modélica (o casi), que tiene entrañas de sus dos padres, escritor y cineasta. Si además se suman a la causa Ben Kingsley (egregio), y secundarios del calibre de Dennis Hopper, Patricia Clarkson y Peter Sarsgaard, la ecuación no puede sino ofrecer saldo abrumadoramente positivo. "Elegy" duele pero no sangra, gime pero no llora, en suma: brota desde el engranaje perfectamente equilibrado de sus piezas, tocando fibra sin atajos, orgullosa de su pletórica humanidad, de su exuberante y delicada emotividad.
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Reparto y equipo
| Actor | Personaje |
|---|---|
| Ben Kingsley | David Kepesh |
| Penélope Cruz | Consuela Castillo |
| Dennis Hopper | George O´Hearn |
| Patricia Clarkson | Carolyn |
| Peter Sarsgaard | Dr. Kenny Kepesh |
| Deborah Harry | Amy O´Hearn |
| Isabel Coixet | Director |
| Gary Lucchesi | Productor |
| Tom Rosenberg | Productor |
| Andre Lamal | Productor |
| Nicholas Meyer | No disponible |
